La seguridad informática en una empresa no depende de una única herramienta.
Contraseñas, actualizaciones, usuarios, redes, copias de seguridad y procedimientos forman parte de una misma estrategia cuyo objetivo es reducir la probabilidad de sufrir un incidente y limitar su impacto cuando se produce.
El problema es que muchas vulnerabilidades no aparecen por utilizar una tecnología especialmente insegura, sino por errores cotidianos: cuentas con demasiados permisos, sistemas sin actualizar, copias que nunca se han probado o usuarios que no saben cómo actuar ante un correo sospechoso.
Estos son algunos de los errores de seguridad informática más habituales en empresas.
¿Qué es la seguridad informática en una empresa?
La seguridad informática engloba las medidas destinadas a proteger los sistemas, redes, aplicaciones y datos de una empresa frente a accesos no autorizados, pérdida de información, alteraciones o interrupciones del servicio.
Entre las amenazas más habituales se encuentran el phishing, el robo de credenciales, el malware, el ransomware y la explotación de sistemas vulnerables.
La protección no depende de una única herramienta, sino de combinar medidas técnicas, procedimientos y formación de los usuarios.
En la práctica, muchos incidentes se producen porque existen errores de configuración, sistemas sin actualizar, permisos excesivos o procedimientos insuficientes.
Por eso, identificar y corregir esos errores es una parte fundamental de la ciberseguridad empresarial.
1. Pensar que una empresa pequeña no es un objetivo
Uno de los errores más frecuentes es pensar que los ataques informáticos solo afectan a grandes compañías.
Muchos ataques no seleccionan manualmente una empresa concreta. Buscan de forma automatizada sistemas vulnerables, credenciales comprometidas, servicios expuestos o usuarios a los que engañar.
Una pyme puede sufrir:
- robo de credenciales;
- phishing;
- ransomware;
- fraude mediante correo electrónico;
- accesos no autorizados;
- pérdida de información;
- o interrupciones de servicio.
La seguridad debe adaptarse al tamaño y al riesgo de cada organización, pero ninguna empresa debería asumir que está protegida simplemente porque no es conocida.
2. Utilizar contraseñas débiles o reutilizadas
Una contraseña comprometida puede permitir acceder al correo electrónico, aplicaciones empresariales, servicios cloud o sistemas internos.
Reutilizar la misma contraseña en diferentes servicios aumenta todavía más el riesgo.
Es recomendable utilizar contraseñas únicas y suficientemente robustas y apoyarse en un gestor de contraseñas cuando sea necesario.
También deben eliminarse o modificarse las credenciales predeterminadas de fabricantes y aplicaciones.
3. No utilizar autenticación multifactor
Una contraseña por sí sola puede no ser suficiente para proteger una cuenta importante.
La autenticación multifactor (MFA) añade una segunda comprobación antes de permitir el acceso.
De esta forma, aunque un atacante consiga una contraseña, necesitará además otro factor para iniciar sesión.
Conviene activarla especialmente en:
- correo electrónico;
- aplicaciones cloud;
- VPN;
- cuentas administrativas;
- ERP;
- banca;
- y cualquier servicio que permita acceder a información sensible.
Cuando sea posible, las cuentas más críticas deberían utilizar métodos de autenticación especialmente resistentes al phishing.
4. No actualizar sistemas y aplicaciones
Los fabricantes publican actualizaciones no solo para añadir funcionalidades, sino también para corregir vulnerabilidades.
Mantener durante demasiado tiempo sistemas operativos, aplicaciones, dispositivos de red o servicios sin actualizar aumenta la superficie de ataque.
Una empresa debería conocer:
- qué sistemas utiliza;
- qué versiones tiene instaladas;
- cuáles siguen recibiendo soporte;
- y quién es responsable de mantenerlos actualizados.
Esto es especialmente importante en servidores y dispositivos expuestos a Internet.
5. Dar más permisos de los necesarios
No todos los usuarios necesitan acceso a toda la información ni privilegios de administrador.
Aplicar el principio de mínimo privilegio significa conceder únicamente los accesos necesarios para realizar el trabajo.
También es importante revisar los permisos cuando una persona cambia de función o abandona la empresa.
Las cuentas antiguas, compartidas o con privilegios excesivos pueden convertirse en un riesgo.
Las cuentas administrativas deberían utilizarse únicamente cuando sea necesario y mantenerse separadas de las cuentas de uso habitual siempre que sea posible.
6. No preparar a los usuarios frente al phishing
La tecnología puede bloquear muchos ataques, pero algunos intentan directamente engañar a las personas.
Un correo puede aparentar proceder de un proveedor, un banco, Microsoft, un compañero o incluso de la dirección de la empresa.
Los ataques de phishing pueden intentar que el usuario:
- entregue sus credenciales;
- abra un archivo;
- pulse un enlace;
- realice una transferencia;
- o proporcione información sensible.
Los empleados deberían saber reconocer señales de alerta y, especialmente, cómo comunicar rápidamente un mensaje sospechoso o un posible error.
Ante solicitudes económicas o cambios de cuentas bancarias, conviene verificar la operación utilizando un canal independiente del propio mensaje recibido.
7. Confiar en las copias de seguridad sin probarlas
Tener backups no significa necesariamente que la empresa pueda recuperarse después de un incidente.
Es necesario saber:
- qué se está copiando;
- con qué frecuencia;
- cuánto tiempo se conservan las copias;
- quién puede acceder a ellas;
- y cuánto tardaría la recuperación.
También conviene disponer de copias separadas o protegidas frente a modificaciones para evitar que un ransomware pueda afectar simultáneamente a los datos originales y a todos sus backups.
Y, sobre todo, deben realizarse pruebas de restauración.
Una copia que nunca se ha recuperado es una copia cuya utilidad todavía no se ha demostrado.
Puedes ampliar este punto en nuestra guía sobre copias de seguridad en la nube.
8. No proteger adecuadamente redes y accesos remotos
La red conecta usuarios, servidores, aplicaciones y dispositivos.
Una configuración inadecuada puede facilitar accesos no autorizados o permitir que un problema se propague a otros sistemas.
Dependiendo de la infraestructura, es necesario valorar medidas como:
- firewall;
- segmentación de red;
- VPN;
- control de accesos;
- redes WiFi correctamente configuradas;
- actualización de routers y dispositivos;
- y protección de servicios expuestos a Internet.
El trabajo remoto también debe formar parte de esta estrategia.
No basta con permitir acceso desde fuera. Es necesario controlar quién accede, desde dónde y mediante qué mecanismos de autenticación y protección.
9. No monitorizar lo que ocurre en los sistemas
Sin monitorización, muchos problemas solo se descubren cuando ya afectan a los usuarios.
Supervisar servidores, almacenamiento, servicios, accesos y otros elementos permite detectar comportamientos anómalos y actuar antes.
La monitorización puede ayudar a identificar:
- servicios que dejan de responder;
- falta de espacio;
- errores repetidos;
- intentos de acceso;
- comportamientos inesperados;
- o sistemas que necesitan atención.
No todas las empresas necesitan una infraestructura de seguridad compleja, pero sí deberían disponer de un nivel de supervisión proporcional a la importancia de sus sistemas.
10. No saber qué hacer cuando ocurre un incidente
Incluso una infraestructura bien protegida puede sufrir un problema.
Por eso la seguridad no consiste únicamente en prevenir.
La empresa debería saber:
- a quién avisar;
- qué sistemas son prioritarios;
- cómo aislar un equipo comprometido;
- dónde están las copias;
- quién puede restaurarlas;
- cómo contactar con proveedores;
- y qué servicios deben recuperarse primero.
Improvisar durante un incidente aumenta el tiempo de interrupción y facilita cometer nuevos errores.
Un procedimiento sencillo y conocido puede ser mucho más útil que un documento complejo que nadie sabe utilizar.
Seguridad informática: prevención, detección y recuperación
Una buena estrategia de seguridad combina diferentes capas.
No existe una herramienta capaz de proteger por sí sola toda una empresa.
Contraseñas robustas, MFA, actualizaciones, control de accesos, formación, seguridad de red, monitorización y copias de seguridad se complementan entre sí.
También es importante revisar estas medidas periódicamente. Los sistemas cambian, aparecen nuevos usuarios y aplicaciones y las amenazas evolucionan.
Por eso la seguridad informática debe entenderse como un proceso continuo de gestión del riesgo, no como una configuración que se realiza una vez y queda terminada.
En ENDEOS integramos la seguridad dentro de la infraestructura tecnológica de la empresa: administración de sistemas, cloud, redes, comunicaciones y continuidad de negocio.
Una infraestructura estable no solo debe funcionar correctamente, sino estar preparada para prevenir problemas y recuperar la actividad cuando se produce una incidencia.
Habla con ENDEOS sobre la seguridad de tu infraestructura
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