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En 2025 Microsoft dejará de dar soporte a Windows 10

Microsoft ha anunciado que Windows 10 dejará de recibir soporte técnico y actualizaciones de seguridad a partir del 14 de octubre de 2025. Esta decisión marca un antes y un después para las empresas que aún operan con este sistema operativo, presentando riesgos significativos y oportunidades estratégicas que son fundamentales evaluar para tomar decisiones informadas sobre la actualización o sustitución de los equipos.

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ENDEOS, reconocida con el Distintivo «Empresa Pro» en 2024

Este año, ENDEOS ha sido nuevamente galardonada con el distintivo «Empresa Pro». Este reconocimiento, otorgado dentro del marco de la SBD Fira PRO: Formación y Trabajo, resalta a las empresas que destacan por su compromiso con el desarrollo profesional y la creación de oportunidades laborales.

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Seguridad informática en empresas: 10 errores que ponen en riesgo tus sistemas

La seguridad informática en una empresa no depende de una única herramienta.

Contraseñas, actualizaciones, usuarios, redes, copias de seguridad y procedimientos forman parte de una misma estrategia cuyo objetivo es reducir la probabilidad de sufrir un incidente y limitar su impacto cuando se produce.

El problema es que muchas vulnerabilidades no aparecen por utilizar una tecnología especialmente insegura, sino por errores cotidianos: cuentas con demasiados permisos, sistemas sin actualizar, copias que nunca se han probado o usuarios que no saben cómo actuar ante un correo sospechoso.

Estos son algunos de los errores de seguridad informática más habituales en empresas.

¿Qué es la seguridad informática en una empresa?

La seguridad informática engloba las medidas destinadas a proteger los sistemas, redes, aplicaciones y datos de una empresa frente a accesos no autorizados, pérdida de información, alteraciones o interrupciones del servicio.

Entre las amenazas más habituales se encuentran el phishing, el robo de credenciales, el malware, el ransomware y la explotación de sistemas vulnerables.

La protección no depende de una única herramienta, sino de combinar medidas técnicas, procedimientos y formación de los usuarios.

En la práctica, muchos incidentes se producen porque existen errores de configuración, sistemas sin actualizar, permisos excesivos o procedimientos insuficientes.

Por eso, identificar y corregir esos errores es una parte fundamental de la ciberseguridad empresarial.

1. Pensar que una empresa pequeña no es un objetivo

Uno de los errores más frecuentes es pensar que los ataques informáticos solo afectan a grandes compañías.

Muchos ataques no seleccionan manualmente una empresa concreta. Buscan de forma automatizada sistemas vulnerables, credenciales comprometidas, servicios expuestos o usuarios a los que engañar.

Una pyme puede sufrir:

  • robo de credenciales;
  • phishing;
  • ransomware;
  • fraude mediante correo electrónico;
  • accesos no autorizados;
  • pérdida de información;
  • o interrupciones de servicio.

La seguridad debe adaptarse al tamaño y al riesgo de cada organización, pero ninguna empresa debería asumir que está protegida simplemente porque no es conocida.

2. Utilizar contraseñas débiles o reutilizadas

Una contraseña comprometida puede permitir acceder al correo electrónico, aplicaciones empresariales, servicios cloud o sistemas internos.

Reutilizar la misma contraseña en diferentes servicios aumenta todavía más el riesgo.

Es recomendable utilizar contraseñas únicas y suficientemente robustas y apoyarse en un gestor de contraseñas cuando sea necesario.

También deben eliminarse o modificarse las credenciales predeterminadas de fabricantes y aplicaciones.

3. No utilizar autenticación multifactor

Una contraseña por sí sola puede no ser suficiente para proteger una cuenta importante.

La autenticación multifactor (MFA) añade una segunda comprobación antes de permitir el acceso.

De esta forma, aunque un atacante consiga una contraseña, necesitará además otro factor para iniciar sesión.

Conviene activarla especialmente en:

  • correo electrónico;
  • aplicaciones cloud;
  • VPN;
  • cuentas administrativas;
  • ERP;
  • banca;
  • y cualquier servicio que permita acceder a información sensible.

Cuando sea posible, las cuentas más críticas deberían utilizar métodos de autenticación especialmente resistentes al phishing.

4. No actualizar sistemas y aplicaciones

Los fabricantes publican actualizaciones no solo para añadir funcionalidades, sino también para corregir vulnerabilidades.

Mantener durante demasiado tiempo sistemas operativos, aplicaciones, dispositivos de red o servicios sin actualizar aumenta la superficie de ataque.

Una empresa debería conocer:

  • qué sistemas utiliza;
  • qué versiones tiene instaladas;
  • cuáles siguen recibiendo soporte;
  • y quién es responsable de mantenerlos actualizados.

Esto es especialmente importante en servidores y dispositivos expuestos a Internet.

5. Dar más permisos de los necesarios

No todos los usuarios necesitan acceso a toda la información ni privilegios de administrador.

Aplicar el principio de mínimo privilegio significa conceder únicamente los accesos necesarios para realizar el trabajo.

También es importante revisar los permisos cuando una persona cambia de función o abandona la empresa.

Las cuentas antiguas, compartidas o con privilegios excesivos pueden convertirse en un riesgo.

Las cuentas administrativas deberían utilizarse únicamente cuando sea necesario y mantenerse separadas de las cuentas de uso habitual siempre que sea posible.

6. No preparar a los usuarios frente al phishing

La tecnología puede bloquear muchos ataques, pero algunos intentan directamente engañar a las personas.

Un correo puede aparentar proceder de un proveedor, un banco, Microsoft, un compañero o incluso de la dirección de la empresa.

Los ataques de phishing pueden intentar que el usuario:

  • entregue sus credenciales;
  • abra un archivo;
  • pulse un enlace;
  • realice una transferencia;
  • o proporcione información sensible.

Los empleados deberían saber reconocer señales de alerta y, especialmente, cómo comunicar rápidamente un mensaje sospechoso o un posible error.

Ante solicitudes económicas o cambios de cuentas bancarias, conviene verificar la operación utilizando un canal independiente del propio mensaje recibido.

7. Confiar en las copias de seguridad sin probarlas

Tener backups no significa necesariamente que la empresa pueda recuperarse después de un incidente.

Es necesario saber:

  • qué se está copiando;
  • con qué frecuencia;
  • cuánto tiempo se conservan las copias;
  • quién puede acceder a ellas;
  • y cuánto tardaría la recuperación.

También conviene disponer de copias separadas o protegidas frente a modificaciones para evitar que un ransomware pueda afectar simultáneamente a los datos originales y a todos sus backups.

Y, sobre todo, deben realizarse pruebas de restauración.

Una copia que nunca se ha recuperado es una copia cuya utilidad todavía no se ha demostrado.

Puedes ampliar este punto en nuestra guía sobre copias de seguridad en la nube.

8. No proteger adecuadamente redes y accesos remotos

La red conecta usuarios, servidores, aplicaciones y dispositivos.

Una configuración inadecuada puede facilitar accesos no autorizados o permitir que un problema se propague a otros sistemas.

Dependiendo de la infraestructura, es necesario valorar medidas como:

  • firewall;
  • segmentación de red;
  • VPN;
  • control de accesos;
  • redes WiFi correctamente configuradas;
  • actualización de routers y dispositivos;
  • y protección de servicios expuestos a Internet.

El trabajo remoto también debe formar parte de esta estrategia.

No basta con permitir acceso desde fuera. Es necesario controlar quién accede, desde dónde y mediante qué mecanismos de autenticación y protección.

9. No monitorizar lo que ocurre en los sistemas

Sin monitorización, muchos problemas solo se descubren cuando ya afectan a los usuarios.

Supervisar servidores, almacenamiento, servicios, accesos y otros elementos permite detectar comportamientos anómalos y actuar antes.

La monitorización puede ayudar a identificar:

  • servicios que dejan de responder;
  • falta de espacio;
  • errores repetidos;
  • intentos de acceso;
  • comportamientos inesperados;
  • o sistemas que necesitan atención.

No todas las empresas necesitan una infraestructura de seguridad compleja, pero sí deberían disponer de un nivel de supervisión proporcional a la importancia de sus sistemas.

10. No saber qué hacer cuando ocurre un incidente

Incluso una infraestructura bien protegida puede sufrir un problema.

Por eso la seguridad no consiste únicamente en prevenir.

La empresa debería saber:

  • a quién avisar;
  • qué sistemas son prioritarios;
  • cómo aislar un equipo comprometido;
  • dónde están las copias;
  • quién puede restaurarlas;
  • cómo contactar con proveedores;
  • y qué servicios deben recuperarse primero.

Improvisar durante un incidente aumenta el tiempo de interrupción y facilita cometer nuevos errores.

Un procedimiento sencillo y conocido puede ser mucho más útil que un documento complejo que nadie sabe utilizar.

Seguridad informática: prevención, detección y recuperación

Una buena estrategia de seguridad combina diferentes capas.

No existe una herramienta capaz de proteger por sí sola toda una empresa.

Contraseñas robustas, MFA, actualizaciones, control de accesos, formación, seguridad de red, monitorización y copias de seguridad se complementan entre sí.

También es importante revisar estas medidas periódicamente. Los sistemas cambian, aparecen nuevos usuarios y aplicaciones y las amenazas evolucionan.

Por eso la seguridad informática debe entenderse como un proceso continuo de gestión del riesgo, no como una configuración que se realiza una vez y queda terminada.

En ENDEOS integramos la seguridad dentro de la infraestructura tecnológica de la empresa: administración de sistemas, cloud, redes, comunicaciones y continuidad de negocio.

Una infraestructura estable no solo debe funcionar correctamente, sino estar preparada para prevenir problemas y recuperar la actividad cuando se produce una incidencia.

Habla con ENDEOS sobre la seguridad de tu infraestructura

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Firewall: qué es, para qué sirve y qué tipos existen

Un firewall es uno de los elementos básicos de seguridad de una red informática.

Su función es controlar el tráfico que entra y sale de un equipo o una red y decidir qué comunicaciones están permitidas y cuáles deben bloquearse según unas reglas previamente definidas.

En una empresa puede utilizarse para proteger servidores, ordenadores, redes internas, conexiones entre sedes o servicios accesibles desde Internet.

Pero un firewall no sustituye al resto de medidas de seguridad. Debe formar parte de una estrategia más amplia que incluya actualizaciones, control de accesos, monitorización, copias de seguridad y protección de los usuarios.

¿Qué es un firewall?

Un firewall es un sistema de seguridad que analiza el tráfico de red y aplica reglas para permitir o bloquear determinadas comunicaciones.

Puede implementarse como:

  • software instalado en un dispositivo;
  • un equipo específico dentro de la red;
  • una funcionalidad integrada en un router;
  • un servicio virtual;
  • o una función dentro de una plataforma cloud.

La idea es establecer una frontera entre redes, dispositivos o zonas con diferentes niveles de confianza.

Por ejemplo, un firewall puede separar la red interna de una empresa de Internet o controlar qué equipos pueden comunicarse con una red donde se encuentran servidores críticos.

¿Cómo funciona un firewall?

Cuando una comunicación intenta atravesar el firewall, este analiza diferentes características del tráfico.

Dependiendo de la tecnología utilizada, puede tener en cuenta elementos como:

  • dirección IP de origen y destino;
  • puerto;
  • protocolo;
  • estado de la conexión;
  • aplicación;
  • usuario;
  • o contenido del tráfico.

Después compara esa información con las reglas configuradas.

Una regla podría indicar, por ejemplo:

  • permitir conexiones HTTPS hacia un servidor web;
  • permitir acceso administrativo únicamente desde una VPN;
  • bloquear conexiones procedentes de determinadas redes;
  • impedir que determinados dispositivos accedan a Internet;
  • o limitar la comunicación entre diferentes segmentos internos.

Una buena política suele partir de un principio sencillo: permitir únicamente las comunicaciones necesarias y bloquear el resto.

¿Para qué sirve un firewall en una empresa?

Un firewall puede utilizarse para diferentes funciones.

Controlar el acceso desde Internet

Permite decidir qué servicios de la empresa pueden recibir conexiones externas.

Por ejemplo, puede dejar accesible una aplicación web y bloquear el acceso directo desde Internet a bases de datos o interfaces administrativas.

Limitar comunicaciones entre redes internas

No todo el tráfico dentro de una empresa tiene que circular libremente.

Una red de usuarios puede mantenerse separada de los servidores, cámaras, dispositivos IoT o sistemas críticos.

La segmentación ayuda a limitar el movimiento de un atacante si un dispositivo llega a verse comprometido.

CISA recomienda precisamente utilizar segmentación y firewalls para crear límites entre diferentes zonas y permitir únicamente las comunicaciones necesarias.

Controlar conexiones salientes

El firewall también puede regular el tráfico que sale de la red.

Esto permite limitar qué sistemas pueden conectarse a determinados destinos o impedir comunicaciones que no forman parte del funcionamiento esperado.

Registrar actividad

Los logs del firewall proporcionan información útil sobre conexiones permitidas y bloqueadas.

Estos registros pueden ayudar a detectar problemas, investigar incidentes o identificar intentos de acceso inesperados.

Qué no puede hacer un firewall por sí solo

Un firewall es una capa de protección importante, pero no resuelve todos los problemas de seguridad.

Por sí solo no puede sustituir medidas como:

  • actualizaciones y parcheado;
  • antivirus o EDR;
  • autenticación multifactor;
  • seguridad del correo electrónico;
  • formación frente al phishing;
  • copias de seguridad;
  • hardening de servidores;
  • o control adecuado de usuarios y permisos.

Por ejemplo, si un usuario entrega sus credenciales en una página de phishing, el firewall no garantiza que esas credenciales no puedan utilizarse posteriormente.

Tampoco evita que una aplicación vulnerable pueda ser explotada si el tráfico necesario para acceder a ella está permitido.

La seguridad efectiva necesita varias capas que se complementen entre sí.

Firewall de software y firewall de red: diferencias

Una distinción habitual es entre firewall de software y firewall de red.

Firewall de software

Se ejecuta directamente en un ordenador o servidor.

Puede controlar el tráfico específico de ese dispositivo y aplicar reglas diferentes según aplicaciones, redes o servicios.

Los firewalls integrados en Windows o Linux son ejemplos habituales.

Son especialmente útiles como protección adicional del propio equipo, incluso dentro de una red empresarial.

Firewall de red

Se sitúa entre redes y controla el tráfico que atraviesa ese punto.

Por ejemplo, puede colocarse entre Internet y la red corporativa o entre diferentes segmentos internos.

Permite aplicar políticas de forma centralizada a numerosos dispositivos.

En una empresa es habitual utilizar ambos enfoques: firewalls de red junto con firewalls en servidores y equipos.

Principales tipos de firewall

Existen diferentes tecnologías y muchas soluciones modernas combinan varias de ellas.

Filtrado de paquetes

Analiza datos básicos de cada paquete, como IP, protocolo y puerto.

Es una de las formas más sencillas de filtrado.

Firewall stateful

Además de analizar paquetes individuales, mantiene información sobre el estado de las conexiones.

Esto permite determinar si un paquete forma parte de una comunicación legítima ya establecida.

Next-Generation Firewall o NGFW

Los firewalls de nueva generación incorporan capacidades adicionales.

Además del filtrado tradicional y la inspección stateful, pueden analizar tráfico a nivel de aplicación e integrar funciones como prevención de intrusiones, filtrado de contenidos o control de aplicaciones.

NIST describe precisamente los NGFW por su capacidad para analizar tráfico más allá de las capas tradicionales de red y transporte y tener mayor conocimiento de las aplicaciones.

Firewall de aplicaciones

Un firewall de aplicaciones analiza el tráfico relacionado con determinadas aplicaciones o protocolos.

En el caso de aplicaciones web, un WAF (Web Application Firewall) puede proteger específicamente tráfico HTTP/HTTPS frente a ciertos ataques dirigidos a la aplicación.

No sustituye al firewall de red: cumple una función diferente.

Firewall y segmentación de red

Un firewall resulta especialmente útil cuando forma parte de una red correctamente segmentada.

En lugar de tener todos los sistemas dentro de una única red donde pueden comunicarse libremente, pueden crearse zonas separadas.

Por ejemplo:

  • usuarios;
  • servidores;
  • invitados;
  • dispositivos IoT;
  • VoIP;
  • sistemas críticos;
  • o servicios publicados en Internet.

El firewall controla entonces qué comunicaciones se permiten entre esas zonas.

Esto ayuda a reducir el impacto de una incidencia y dificulta que un atacante pueda desplazarse libremente por toda la infraestructura.

Buenas prácticas al configurar un firewall

Un firewall mal configurado puede ofrecer una falsa sensación de seguridad.

Algunas buenas prácticas son:

  • permitir únicamente el tráfico necesario;
  • evitar reglas excesivamente amplias;
  • documentar por qué existe cada regla;
  • revisar periódicamente reglas antiguas;
  • cerrar puertos que ya no se utilizan;
  • limitar accesos administrativos;
  • registrar eventos relevantes;
  • actualizar el firmware o software;
  • y revisar tanto tráfico entrante como saliente.

También conviene comprobar periódicamente que las reglas siguen respondiendo a las necesidades reales de la empresa.

Una regla creada para un proyecto temporal no debería permanecer abierta durante años simplemente porque nadie la ha revisado.

¿Qué firewall necesita una empresa?

No todas las organizaciones necesitan la misma solución.

La elección dependerá de factores como:

  • número de usuarios;
  • número de sedes;
  • servicios publicados;
  • conexiones VPN;
  • necesidades de teletrabajo;
  • aplicaciones utilizadas;
  • segmentación interna;
  • volumen de tráfico;
  • y nivel de disponibilidad requerido.

Una pequeña oficina puede tener necesidades relativamente sencillas, mientras que una empresa con múltiples sedes, servidores públicos y trabajadores remotos necesitará una arquitectura más completa.

Lo importante es que el firewall responda a una política de seguridad diseñada según los riesgos y necesidades de la infraestructura, no simplemente instalar un dispositivo y mantener la configuración predeterminada.

El firewall como parte de la seguridad de red

El firewall sigue siendo una pieza fundamental para controlar comunicaciones y crear límites de seguridad dentro de una infraestructura.

Pero su eficacia depende de las reglas, la arquitectura de red y el mantenimiento continuo.

En ENDEOS ofrecemos servicios de redes y comunicaciones que incluyen firewall, VPN y conectividad empresarial segura. La propia oferta actual de ENDEOS contempla el firewall como parte de una arquitectura de comunicaciones, no como una herramienta aislada.

También puedes ampliar cómo integrar esta medida dentro de una estrategia más amplia en nuestra guía de seguridad informática para empresas y en el artículo sobre seguridad de servidores.

Habla con ENDEOS sobre la seguridad de tu red

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