Main menu

Copias de seguridad en la nube: 7 buenas prácticas para empresas

Las copias de seguridad en la nube permiten mantener una copia de los datos fuera de los sistemas donde se utilizan habitualmente y recuperarlos en caso de avería, error humano, pérdida de información o incidente de seguridad.

Pero almacenar archivos en la nube no significa necesariamente disponer de una estrategia de backup adecuada.

Una empresa debe saber qué información está protegiendo, con qué frecuencia se copia, cuánto tiempo se conserva y cómo podrá recuperarla cuando realmente la necesite.

Estas son algunas de las buenas prácticas más importantes.

1. Decide qué información y sistemas necesitas proteger

No todos los datos tienen la misma importancia.

Antes de configurar un sistema de copias de seguridad conviene identificar qué información es necesaria para que la empresa pueda continuar trabajando.

Por ejemplo:

  • documentos y ficheros compartidos;
  • bases de datos;
  • servidores;
  • configuraciones;
  • información del ERP;
  • aplicaciones empresariales;
  • máquinas virtuales;
  • o datos almacenados en equipos de usuarios.

También es importante conocer dónde está esa información.

Una empresa puede disponer de datos repartidos entre servidores locales, servicios cloud, ordenadores portátiles y diferentes aplicaciones SaaS.

El primer paso es saber qué tenemos y qué necesitamos recuperar.

2. Define con qué frecuencia debes realizar las copias

La frecuencia de backup depende de cuánto dato puede permitirse perder la empresa.

No necesita la misma estrategia un archivo que cambia una vez al mes que una base de datos donde se registran operaciones continuamente.

Aquí es útil definir el RPO (Recovery Point Objective), es decir, cuánto tiempo de información estamos dispuestos a perder.

Si una empresa determina que puede asumir como máximo una hora de información perdida, realizar una única copia diaria no será suficiente.

La frecuencia debe ajustarse a la importancia y ritmo de cambio de cada sistema.

3. No dependas de una única copia

Una estrategia de backup no debería depender de un solo dispositivo, proveedor o ubicación.

Una referencia habitual es la regla 3-2-1:

  • mantener al menos 3 copias de la información;
  • utilizar 2 tipos o ubicaciones diferentes;
  • y conservar al menos 1 copia fuera del entorno principal.

La idea es sencilla: evitar que una única avería, error o incidente pueda afectar tanto a los datos originales como a todas sus copias.

Actualmente también es recomendable que al menos una copia esté aislada o protegida frente a modificaciones, especialmente ante ataques de ransomware.

4. Protege las copias frente a borrados y ransomware

Los atacantes no se limitan a cifrar los datos de producción.

En muchos incidentes intentan localizar y eliminar también las copias de seguridad para impedir la recuperación.

Por eso conviene utilizar mecanismos que dificulten que una cuenta comprometida pueda borrar simultáneamente los datos y todos sus backups.

Dependiendo de la solución utilizada, pueden emplearse medidas como:

  • almacenamiento inmutable;
  • copias offline o aisladas;
  • cuentas administrativas separadas;
  • autenticación multifactor;
  • políticas de retención protegidas;
  • o ubicaciones independientes.

Una copia conectada permanentemente al mismo entorno y modificable con las mismas credenciales puede ofrecer menos protección de la que parece.

5. Define una política de retención

No basta con conservar únicamente la última copia.

Imagina que un archivo se corrompe y el problema no se detecta hasta varias semanas después. Si todas las copias anteriores ya han sido sustituidas, puede que no exista una versión válida a la que volver.

Por eso hay que definir durante cuánto tiempo se conservan los diferentes puntos de recuperación.

Una política puede incluir, por ejemplo:

  • copias diarias;
  • copias semanales;
  • copias mensuales;
  • y determinados puntos de recuperación de mayor duración.

La política dependerá del tipo de información, espacio disponible, requisitos del negocio y posibles obligaciones de conservación.

El objetivo es poder recuperar no solo el último estado, sino también estados anteriores cuando sea necesario.

6. Comprueba que las copias realmente se pueden restaurar

Una tarea de backup marcada como “correcta” no garantiza por sí sola que podamos recuperar el sistema.

Una de las mejores prácticas más importantes es realizar pruebas periódicas de restauración.

Estas pruebas permiten comprobar:

  • que los datos existen;
  • que no están corruptos;
  • que tenemos permisos para recuperarlos;
  • que conocemos el procedimiento;
  • y cuánto tiempo necesitamos para volver a poner el sistema en funcionamiento.

También permite medir el RTO (Recovery Time Objective): cuánto tiempo puede permanecer la empresa sin un sistema antes de que el impacto resulte inaceptable.

La peor situación posible es descubrir durante una incidencia real que una copia que creíamos válida no puede restaurarse.

7. Monitoriza los backups y las alertas

Las copias de seguridad deberían supervisarse igual que cualquier otro sistema crítico.

No basta con configurarlas una vez y olvidarse.

Es importante controlar:

  • trabajos que han fallado;
  • equipos que han dejado de copiarse;
  • falta de espacio;
  • cambios inesperados en el volumen de datos;
  • problemas de conectividad;
  • o errores de autenticación.

Las alertas permiten actuar antes de que pasen semanas sin disponer de una copia válida.

También conviene revisar periódicamente la estrategia cuando cambian los sistemas o procesos de la empresa.

Sincronización en la nube y backup no son lo mismo

Servicios de sincronización de archivos pueden ser muy útiles para trabajar desde diferentes dispositivos y compartir documentos.

Pero sincronizar un archivo no equivale necesariamente a disponer de una estrategia completa de backup.

Si un archivo se modifica, elimina o cifra, ese cambio puede propagarse también a otros dispositivos o ubicaciones sincronizadas.

Algunas plataformas ofrecen historial de versiones y recuperación de archivos, pero es necesario comprobar sus políticas de retención y recuperación.

Por eso conviene diferenciar entre: sincronización, cuyo objetivo principal es mantener los archivos disponibles y actualizados; y backup, cuyo objetivo es disponer de copias independientes que permitan recuperar información después de una incidencia.

¿Qué debería incluir una estrategia de backup empresarial?

Una buena estrategia debería poder responder claramente a estas preguntas:

  • ¿Qué información protegemos?
  • ¿Cada cuánto se realiza la copia?
  • ¿Dónde se almacenan los backups?
  • ¿Cuántos puntos de recuperación conservamos?
  • ¿Existe alguna copia aislada o inmutable?
  • ¿Quién puede borrar o modificar las copias?
  • ¿Cuánto dato podemos permitirnos perder?
  • ¿Cuánto tiempo podemos tardar en recuperar los sistemas?
  • ¿Cuándo fue la última prueba de restauración?

Si alguna de estas preguntas no tiene respuesta, probablemente exista margen para mejorar el sistema de copias.

Las copias de seguridad forman parte de la continuidad de negocio

El objetivo de un backup no es simplemente almacenar datos.

Su utilidad aparece cuando una empresa puede recuperar la información y volver a trabajar después de una incidencia.

Por eso las copias de seguridad deben formar parte de una estrategia más amplia de continuidad de negocio, junto con la administración de sistemas, la seguridad, la monitorización y los procedimientos de recuperación.

ENDEOS ofrece servicios en la nube y soluciones de backup adaptadas a las necesidades de cada infraestructura.

La estrategia adecuada dependerá de la importancia de los datos, la frecuencia con la que cambian y el tiempo de recuperación que necesite la empresa.

Habla con ENDEOS sobre la protección de tus datos

Comparte en redes sociales
factory_shortcodes_assets:
a:0:{}
classic-editor-remember:
block-editor

Al usar este sitio acepta el uso de cookies para análisis y contenido personalizado. Leer más

ACEPTAR
Aviso de cookies